Villa Planchart: el sueño de Anala, el esfuerzo de Armando y la joya de Gio

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La joya de la arquitectura moderna mundial todavía deslumbra por su vanguardista belleza 

POR JOHANN STARCHEVICH / FOTOS JULIO OSORIO

 

Dicen que el destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad. También dicen que el éxito de una obra arquitectónica depende de la buena relación del arquitecto con sus clientes.

Esa conjunción de factores: el instinto de un brillante creador, la voluntad de una pareja para hacer realidad su sueño y la relación entrañable que tejieron a lo largo del proyecto; culminó con la construcción de una de las casas más importantes de Caracas y de la arquitectura mundial en la segunda mitad del siglo XX.

Villa Planchart es producto de la fascinación de tres personalidades con un proyecto y, con el tiempo, con la ciudad de Caracas.

Armando y Anala Planchart, una acaudalada pareja amante del arte y de la arquitectura, encomendó a Gio Ponti (1891-1979), el arquitecto italiano que impulsaba novedosos proyectos en la ciudad de Milán, una casa.

La pareja quería que Ponti diseñara una villa en Caracas bajo los criterios de modernidad y vanguardia, que tanto postulaba en las ediciones de la revista Domus, la prestigiosa publicación que fundó en 1928.

Gracias a la gestiones del cónsul de Venezuela en Milán, los Planchart lograron una cita con el arquitecto en su estudio. En un principio, el proyecto no fue de interés para el creador milanés.

Sin embargo, el ímpetu y las innovadoras ideas de Anala lograron que Ponti cambiara de idea. El primer dibujo que hizo frente a ellos fue una casa con arcos. “¿Le piace?”, preguntó el arquitecto. La respuesta de ella no se hizo esperar: “No”, y le explicó que quería un hogar nada tradicional.

“Yo quería una casa que no tuviera paredes y que tuviera vista al Ávila”, contó en una ocasión la señora Planchart, entre risas, al recordar la cara de confusión del diseñador.

El proyecto formalmente se inició en 1953 y culminó cuatro años más tarde. “Durante ese tiempo se forjó una relación muy especial entre Ponti y sus clientes.

Al principio fue de respeto, pero con los años y los correos que se enviaban referidos al desarrollo de la obra, se crearon unos lazos de profunda admiración y cariño”, aseguró a Hábitat Plus, Carlos Armando Figueredo Planchart, presidente de la Fundación Anala y Armando Planchart, que vela por la preservación del espacio.

Tal vez ni los Planchart ni Ponti estaban al tanto del significado y la trascendencia que adquirió Villa Planchart con el tiempo. Cada uno aportó un rasgo de su personalidad, el cual se puede observar en cada uno de los rincones de esta particular casa de dos plantas.


EL PROYECTO 

Armando era un empresario dedicado al sector automotriz. Era amante de las orquídeas y de la caza. Anala era una mujer de vanguardia, que logró disuadir a su marido de la idea de vivir en una hacienda a las afueras de Caracas.

Ella adquirió un terreno de seis mil metros sobre una colina (El Cerrito) en lo que era una antigua hacienda en San Román, con una vista de 360 grados de la capital: Parque Central, La Carlota, Petare y, por supuesto, del Ávila.

Ponti tomó nota de la sensibilidad de sus clientes hacia la arquitectura y la naturaleza. Prometió diseñar “una mariposa sobre una colina” e inició el proyecto de la casa.

Transcurrieron años de discusiones de ideas, de cuatro visitas del arquitecto a Venezuela y de una amistad que se refleja en las múltiples misivas y planos conservados por la Fundación Planchart.

Ponti llamaba a los Planchart “los clientes ideales”, a pesar de las discusiones que tuvo con la pareja por la colocación de unos trofeos de animales de caza disecados de Armando, que el genio italiano resolvió con un novedoso dispositivo eléctrico y el diseño de un solar con orquídeas en los espacios de la Villa, a petición de Anala.

El resultado de tanta interacción culminó el 8 de diciembre de 1957 con una casa de dos plantas de 2.000 metros cuadrados de construcción. La planta baja está organizada alrededor de un patio central y un salón a doble altura que tiene acceso directo al patio y al jardín exterior.

También presenta un estudio, dos comedores, la cocina y un área de servicio, mientras que en la planta superior se encuentran las habitaciones y los baños.

Las fachadas de la casa y los espacios internos están articulados por muros sueltos que se iluminan en las noches y que permiten ver a través de ellas.

Ellas permiten integrar los diferentes ambientes de la construcción con el jardín, compuesto por orquidearios.

Carolina Figueredo, directora ejecutiva de la fundación y sobrina-nieta de la pareja, cuenta que lo más importante fue el diseño de Ponti en cada detalle de Villa Planchart.

La cerámica, la vajilla con símbolos que representaban a sus clientes, las manillas de las puertas, los muebles y el techo fue diseñado por el también diseñador industrial. La gran mayoría de los materiales de construcción fueron importados de Italia. Los pisos están recubiertos con mármoles.

El arte también fue protagonista en los espacios interiores de la casa, con obras de los más afamados creadores plásticos de la época.


PONTI: EL ARQUITECTO TROPICAL

En su primera visita a Venezuela, Gio Ponti quedó impresionado del potencial de Caracas para el desarrollo de la arquitectura y el arte.

Aprovechando su relación con Anala y Armando Planchart, el arquitecto tuvo contacto directo con artistas e intelectuales venezolanos de la época como Carlos Raúl Villanueva, Arturo Uslar Pietri (familiar de Anala) y Armando Reverón, a quien visitó en El Castillete y expresó su admiración en la revista Domus.

Contagiado de la efervescencia cultural y arquitectónica de Caracas, de la mitad del siglo XX, Ponti lanzó un manifiesto arquitectónico pensado para proyectar a la capital en el mundo.

“Caracas tiene una implantación moderna, vasta, monumental, de corajudas arterias, grandiosas y magníficas: arterias que crean los espacios y las perspectivas para grandes actuaciones arquitectónicas”, escribe el milanés en Domus.


EL ARQUITECTO

Giovanni Ponti nació en Milán en 1891, donde se graduó en Arquitectura en 1921 y abrió un estudio con Mino Fiocchi y Emilio Lancia. Considerado uno de los diseñadores italianos más importantes de la postguerra, destacó también por el diseño industrial durante su trabajo en el estudio de Richard Ginori.

Además de Villa Planchart, Ponti es conocido por haber diseñado la torre Pirelli en Milán y el museo de Denver (Estados Unidos). Será siempre recordado por ser el fundador y director de la revista Domus.

 “Un fenómeno me ha golpeado como arquitecto en este país, que me ha enamorado así, que me ha parecido la patria o el refugio extremo del coraje de la fantasía, es decir de su libertad.

Aquí se tiene la sensación de salir de casa, de escuela, y de academia, para andar divertidamente adonde lleve el viento”, agrega en otro escrito de su revista.

Cincuenta años después, el sueño moderno de Ponti sobre la capital de Venezuela quizás se haya desmoronado. No obstante, queda como fiel reflejo de su legado la Villa Planchart, un espacio que denominó más tarde “su obra maestra”.

Una casa en la que convivió una pareja que no dejó descendencia, pero que marcó huella en Venezuela con una fundación y con esta villa, considerada una de las más importantes de la arquitectura moderna universal.


LA FUNDACIÓN ANALA Y ARMANDO PLANCHART

La Fundación fue creada el 8 de diciembre de 1970 con el objeto de impulsar actividades culturales y difundir obras de arte. También promueve en los espacios de la Villa Planchart cursos, eventos, seminarios y conciertos.

Además de velar por la casa, la fundación mantiene un ancianato en Caraballeda, estado Vargas. Uno de sus principales objetivos es lograr que Villa Planchart sea declarada Patrimonio Cultural  ara preservar sus instalaciones, explica Carlos Armando Figueredo.


EL DOCUMENTAL 

El documental de 60 minutos, El Cerrito, fue elaborado durante cinco años por Juan Andrés Bello con la ayuda de Margot Benacerraf. El trabajo narra la historia de amor entre Anala y Armando, en medio de la Caracas de los años cincuenta.

El documental cuenta con una entrevista de Anala pocos meses antes de morir, y detalla cómo se desarrolló el proyecto y la relación de la pareja con Ponti. El trabajo fue merecedor en 2007 del Premio Nacional de Cine Documental DOCUMENTA.


LITERATURA

Villa Planchart ha sido inspiración de varios estudios y publicaciones. Destaca el libro de la arquitecto Hannia Gómez, “El Cerrito, la obra maestra de Gio Ponti” (2008) que detalla, con textos e imágenes, la importancia de la villa.

La edificación también sirvió de inspiración para que el  escritor venezolano Boris Izaguirre escribiera su laureada novela, Villa Diamante (2007).


VISITA OBLIGADA

La casa se encuentra ubicada en San Román, en el municipio Baruta. Se permiten visitas guiadas, previa cita para un grupo mínimo de quince personas, los días martes a las 4 pm y los días viernes a las 10 am. Sin embargo, para grupos ya constituidos como estudiantes se realizan excepciones.

Más información en www.fundacionplanchart.com





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