Magdalena Fernández: El arte en movimiento que transforma

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Para esta artista es imprescindible la luz, así como la mirada del otro para seguir construyendo

 

 

La obra de Magdalena Fernández juega con la bidimensionalidad y la tridimensionalidad; logra hacer reflexionar sobre elementos y mecanismos que transforman la experiencia del espacio. Por ello no vacila en definir su arte como “una aproximación gráfica al lenguaje del espacio”, en la cual se trabaja mucho la percepción del otro, haciendo énfasis en la parte contemplativa.

Fernández, quien considera fundamentales la luz y el movimiento a la hora de hacer sus montajes, intenta que las piezas que usa tengan algo de precariedad, pero más hacia el movimiento y la estructura; que haya una inestabilidad, un equilibrio que se quiebre, una cosa que se transforme.

Manifiesta que quienes miran una pieza de su autoría viven una experiencia, por eso cree innecesarias las explicaciones. “Uno hace por intuición, pero se crece con la mirada del otro, eso es lo enriquecedor”.

En nuestra conversación realizada en su espacio más privado, su casa, revela que le gustan las estructuras porque se trata de crear algo inestable, “es hacer algo frágil, de algo rígido”, explica.

Destaca que para ejecutar sus ideas es fundamental el trabajo en equipo. “No podría hacer nada si no fuera por otras personas, como en la parte mecánica, necesito un taller y personas abiertas a experimentar; como en el Taller Mecánico de la Escuela Técnica Popular Don Bosco, donde José Mochati siempre me ha apoyado. En lo digital trabajo con Marcelo D’Orazio que me ayuda a ejecutar mis maquetas con los programas de animación; yo planteo mi idea y ellos me ayudan a realizarla”.

Acerca de los montajes afirma que cuando está inmersa en ellos son días de desgaste, muy estresantes y complicados, pues todo está listo a último momento, pero se aprende mucho de lo que ocurre en su desarrollo y de todas las personas involucradas. “Son experiencias fuertes, pero muy buenas”, agrega.

Esta diseñadora gráfica de formación, es la creadora de la escultura en la Plaza Alfredo Sadel en Las Mercedes, que aún requiere de la instalación de siete mástiles para completar el proyecto.

La artista afirma que esta experiencia fue muy importante para entender el espacio urbano y la escala. En el planteamiento del proyecto, además de crear dos lunas flotando sobre la avenida principal de Las Mercedes y una calle secundaria, había la necesidad de levantar una pared virtual al fondo de la plaza, que cerrara ese espacio urbano, por lo que espera por la culminación de la obra para que, quienes día a día transitan por esta importante zona de la capital, puedan comprender el concepto.

EL ARTE TIENE SU MISIÓN

Magdalena, una de las artistas venezolanas que mantiene una sostenida actividad artística en el plano internacional, conversó con Hábitat Plus y nos reveló estar arraigada a Venezuela, país en el que cree y en el que quiere seguir trabajando y construyendo.

Para ella, siempre lo más lindo es cuando el proyecto comienza a vislumbrarse, cuando no se están buscando soluciones y éstas surgen como la idea o la imagen materializada.

Explica que hay mucha gente apostando por trabajar, y a pesar de que es muy difícil producir en estos momentos, cree que se debe estar en Venezuela porque hay mucho por hacer.

Según la artista el arte tiene su misión, porque justamente da la posibilidad de desconectarse por un momento, de abrir otras puertas, por eso piensa que es fundamental seguir trabajando donde uno quiere. Excluirse sería dejar de creer en lo que se está haciendo, por ello trabaja para que el país crezca, para que los niños abran su mente y se vean en otros espacios, en otras realidades; es una gran responsabilidad que se tiene como ciudadano.

Magdalena, durante su juventud, estuvo mucho tiempo fuera del país específicamente en Italia, y regresó porque le hacían falta sus afectos, su entorno natural. Resalta que nunca se está tan bien como en casa, no importa cuáles sean las posibilidades afuera. Regresó convencida de que se tienen que tomar las decisiones por espíritu y no por trabajo.

En cuanto al futuro, no se imagina nada, pero le pasa así con todo, incluso se planteó un año de no producir ni comprometerse, porque tiene mucho tiempo corriendo, decidió tomarse un respiro, aunque probablemente esa pausa no será sino para bajar la marcha, porque tiene cosas que terminar.

 

AL INTERIOR DE MAGDALENA

 

Esta artista confiesa ser una persona afortunada. Creció bajo el seno de una familia unida a la que considera fundamental y con la cual siempre cuenta. En total son nueve hermanos, entre quienes se puede encontrar una gran diversidad de formación. Esta numerosa familia siempre tenía una cita en el mar, una pieza fundamental en su trabajo y al que cataloga como “imprescindible y sanador”.

 

 

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