La arquitectura artesanal de Wang Shu, premio Pritzker 2012

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El arquitecto chino, de 48 años, ha sido galardonado con el premio Pritzker, considerado el Nobel de la Arquitectura, por una obra que, a pesar de no haber salido nunca ha salido de China, contiene un lenguaje universal, respetuoso al medio ambiente y con una profunda carga filosófica

 

Por Johann Starchevich

 

“Firmitas, Utilitas, Venustas” (Firmeza, Utilidad y Belleza), así es el lema de Vitruvio -considerado uno de los “padres” de la Arquitectura-, que se lee en la medalla de bronce que recibirá Wang Shu el próximo 25 de mayo en Pekín, en la ceremonia que lo designará oficialmente como el premio Pritzker 2012.

Wang también recibirá cien mil dólares de premio y colocará su nombre junto a otros gigantes de la arquitectura moderna universal que han recibido este galardón, como el francés Jean Nouvel, el británico Norman Foster, el estadounidense Richard Meier, el brasileño Óscar Niemeyer y el portugués Eduardo Souto de Moura, premiado el año pasado.

Wang Shu es el segundo arquitecto chino en obtener el Pritzker, que lleva ya 34 ediciones. El primero fue I.M. Pei (1983), reconocido por ser el autor de obras como la pirámide del Museo de Louvre y el museo presidencial John F. Kennedy en Estados Unidos. Sin embargo, Wang ha realizado la mayor parte de su obra en la localidad china de Hangzhou, sede del Estudio de Arquitectura Amateur que dirige junto a su esposa, Lu Wenyu.

El reconocimiento de Wang Shu es un reflejo de la China de inicios del siglo XXI, aquella que vive una explosión económica y demográfica, dejando atrás a las envejecidas potencias occidentales. “El hecho de que se haya elegido a un arquitecto chino supone un importante paso en el reconocimiento del papel que va a jugar China en el desarrollo de los ideales arquitectónicos. Además, el éxito del urbanismo chino en las próximas décadas será importante, no ya para China, sino para el mundo entero”, explicó el vocero de la Fundación Hyatt, promotora Pritzker, al anunciar el fallo del jurado el 27 de febrero.

Los miembros del jurado, presidido por Lord Palumbo e integrado por la “rock star” de la arquitectura mundial Zaha Hadid y el chileno Alejandro Aravena, entre otros, coincidieron en alabar la madurez de los trabajos del creador chino, a pesar de su relativa juventud.  Aravena, quien fue el único latinoamericano del jurado, catalogó la obra de Wang de “idealista” y a la vez “pragmática”, cuya filosofía de trabajo opera, incluso, en el campo de las emociones.

“Wang Shu es un ejemplo notable que muestra que para hacer la diferencia, lo que se necesita es formular la pregunta de manera correcta, entender e integrar las restricciones de un problema y elegir las operaciones apropiadas para trascender las dificultades. La belleza de todo esto, es que él lo hace aparecer algo fácil, sencillo, con la naturalidad propia de la gran arquitectura”, explicó el arquitecto a Habitat Plus.


Recolector de materiales e historias

Si hay algo que distingue la obra de Wang frente a la de otros arquitectos, es el provecho que saca a los materiales de construcción y el equilibro logrado en sus trabajos; que fácilmente se pasean entre la modernidad y la tradición.

En cuanto a su técnica constructiva, Wang se preocupa en recuperar una tradición china, basada en usar materiales sobrantes de desastres naturales como inundaciones, terremotos o tifones.  Recupera ladrillos, tejas o piedras de construcciones afectadas y las utiliza para crear o reparar edificios.

“Él dijo que creía que la arquitectura era un trabajo colaborativo. Al emplear gente que dominaba un saber que él no tenía, se establecía un diálogo creativo durante la construcción, un proceso de aprendizaje y enseñanza mutua al cual cada uno contribuía con su propio conocimiento”, recuerda Aravena.

Esta vieja técnica artesanal fue utilizada por el creador chino en algunas de sus obras principales como son la Biblioteca del Colegio Wenzheng en la Universidad de Suzhou, el Museo de Historia de la ciudad portuaria de Ningbo, el Campus Xiangshan de Bellas Artes de Hangzhou, así como el pabellón de Tengtou-Ningbo en la Exposición Universal de Shangai.

Un profesional que respeta profundamente sus raíces culturales, pero que ofrece claves para entender la arquitectura del futuro. A pesar de haber radicado su obra en China, Wang maneja a la perfección un lenguaje universal, capaz de inspirar al resto de sus colegas en rescatar viejas técnicas para desarrollar obras que respetan su entorno natural.

A raíz del interés internacional que ha despertado su obra tras el anuncio del galardón, Wang Shu muestra su lado humilde, muy propio de un sabio artesano: “Ha sido una enorme sorpresa. Me siento tremendamente honrado de recibir el Premio Pritzker (…) Es una prueba de que el trabajo duro y la perseverancia conducen a resultados positivos”, dijo a los organizadores del premio tras conocer la decisión del jurado.

 

Más información en: www.pritzkerprize.com

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