Julio Maragall: volumen y curvas

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Arquitecto de profesión y escultor por pasión, utiliza las curvas para darle carácter y personalidad a todas sus obras. A través de las sombras y los espacios resalta las formas. El también profesor de la Universidad Simón Bolívar, es responsable de importantes proyectos arquitectónicos, merecedor de varios reconocimientos y autor de exposiciones individuales en la Galería Freites

POR ANDREÍNA FIGUEROA / FOTOS JULIO OSORIO

 

El volumen y la redondez son dos de las características que vamos a encontrar en todas las obras de Julio Maragall. En la escultura, la mayoría de sus trabajos son mujeres gordas, niños y caballos, cuyos movimientos retan la gravedad y forman interesantes espacios entre una figura y otra.

En arquitectura, la parte volumétrica y curva tiene también mucho carácter y, quizás de manera un poco intuitiva, define los innumerables proyectos de los cuales ha sido responsable durante más de 30 años de carrera.

 Y es que Maragall egresó de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, en 1966, y luego de trabajar un tiempo en Nueva York en la oficina de Arquitectura de Mario Romañac y Donald Belchet & Asociates, regresa a Venezuela donde ganaría experiencia como miembro asociado en la oficina del reconocido Julio Volante.

Luego, en 1972, fundaría su propia empresa, Maragall & Asociados, e iniciaría un sinfín de proyectos exitosos.

Entre los más importantes se encuentran el edificio ABA de oficinas, ubicado en la calle Veracruz de Las Mercedes. Esta torre está constituida por grandes columnas huecas y redondeadas que, además de contener todos los baños o servicios del edificio, son el apoyo principal de la estructura y de las plantas de las oficinas.

Esto se logró con un sistema de vaciado continuo que duró, aproximadamente nueve días, durante el proceso de construcción. Otra columna, un poco más grande, sostiene los ascensores y escaleras. Esto permitió que las plantas de la torre quedaran libres y pudieran ser divididas.

 La obra, como todas las de Maragall, es de colores sobrios, a excepción del techo ubicado en la puerta de entrada del edificio, donde se visualiza un plafond policromático de Carlos Cruz -Diez que, sin duda alguna, le da personalidad y carácter a la estructura.

Entre otros proyectos importantes del arquitecto, se encuentran el Hotel Hilton de Margarita, el edificio “Villa Bermeja” en la Urbanización Chulavista; la nueva sede de la Galería Freites y el Edificio Sede de Pequiven que obtuvo en 1988 la Mención Vivienda Multifamiliar en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura.

Para el arquitecto, hay dos aspectos fundamentales que se deben tomar en cuenta a la hora de iniciar un proyecto: El “para quién” y el “para qué”. Es importante, por ende, el proceso de investigación para saber cómo funcionará la obra. 

Por ejemplo, para construir una fábrica industrial es obligatorio conocer cómo operan las mismas y así diseñar un proyecto óptimo y acorde con las labores que ahí se desempeñarán.

Paralelo a su carrera como arquitecto, Julio Maragall también se formó como escultor, influenciado desde pequeño por su padre, el conocido escultor Ernesto Maragall. Si bien lo ha visto más como un hobby, nunca lo ha dejado de lado.

“La diferencia entre arquitectura y escultura, es que la primera tiene una función y estás condicionado a ella, en la escultura tienes libertad de hacer lo que quieras. Sin embargo, en ambos casos, siempre busco mis formas curvas”, dice Maragall.

Sus esculturas son figuras de mucho volumen constituidas por personas desnudas, principalmente mujeres y niños, con acentuada tridimensionalidad. El caballo también juega un papel importante en sus creaciones.

Sus primeras esculturas fueron producidas en hierro y madera, y luego trabajaría también el modelado y fundición en bronce. En 1988 se erige su obra “Simón Bolívar civil”, al final de la avenida Bolívar en Caracas y en 1989 presenta su primera exposición individual, siempre apoyado y representado por la Galería Freites.

Su obra escultórica regodeada en las redondeces, está íntimamente ligada a la arquitectura, donde las formas curvas intentan suavizar los ángulos del entorno.es que la primera tiene una función y estás condicionado a ella, en la escultura tienes libertad de hacer lo que quieras. Sin embargo, en ambos casos, siempre busco mis formas curvas”, dice Maragall.

Quizás por eso, Maragall no usa colores en sus obras arquitectónicas, ni escultóricas. Se queda con los colores propios de los materiales que perdurarán en el tiempo (ladrillo y concreto, por ejemplo) o, en su defecto, utiliza el blanco.

Prefiere que los volúmenes de sus obras se vean por sus sombras y profundidades más que por el color. Cuando trabaja en bronce, Maragall primero diseña en plastilina, posteriormente saca un molde en yeso que reproduce en una masilla de poliéster que, finalmente, lleva a la fundición y reproducción en bronce.

 

DOCENCIA

 

El arquitecto y escultor inicia su actividad docente en la cátedra de Diseño Arquitectónico de la Universidad Simón Bolívar en el año 1972, y luego sería coordinador de la carrera por un par de  años.

Posteriormente integraría la Comisión Asesora del Departamento de Diseño y Estudios Urbanos de la carrera de Arquitectura, para luego ser profesor de la cátedra de Escultura de la misma Facultad de Arquitectura.

Julio Maragall tiene, sin duda, una amplia trayectoria profesional que se deja ver a través de sus grandes proyectos y obras.

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