José Antonio Hernández-Diez “Nunca he dejado Caracas”

Share Button

Radicado en España, pero con un trabajo que recuerda la actualidad local, Hernández-Diez es uno de los artistas más importantes de una brillante generación de creadores contemporáneos venezolanos

 

Hernández-Diez (1964) es un artista que utiliza una gran variedad de medios para crear obras cargadas de ironías, humor y crítica social. Miembro de una importante generación contemporánea de artistas venezolanos como Meyer Vaisman, Javier Téllez o Arturo Herrera, los trabajos de Hernández-Diez tienen una marcada estética urbana juvenil, que manejan un lenguaje internacional, pero de una indudable actualidad, la cual hace reflexionar en torno a las contradicciones que enfrenta la sociedad venezolana. Hábitat Plus logró conversar con este creador, radicado desde hace años en España, sobre su obra, sus proyectos y, por supuesto, su ciudad natal Caracas.

 

En tu opinión, ¿cómo afecta al video arte, la masificación de las nuevas tecnologías como las aplicaciones móviles, los teléfonos inteligentes o las redes sociales?

 

“Sí, ahora está de moda hacer obras con códigos de barra QR, con las aplicaciones nativas de las cámaras fotográficas. Por todos lados ves instalaciones hechas con fotos tomadas con la cámara cuando sonríes. Y, ni hablar de la cantidad de obras que tienen censores de aproximación sacados de teléfonos móviles, que hacen las delicias de grandes y chicos al controlar bombillas LED que llenan la sala de colores. Ideales para distraer media hora; luego, no queda nada. Cada nueva tecnología aplicada al video o fotografía es absorbida al mismo tiempo por cientos de artistas, como los filtros de Photoshop, cada año aparece un paquete y con nuevos tratamientos digitales.      Por eso es que tantas obras coinciden en sus planteamientos. Y es que, el programa que las genera es el mismo. Recuerdo cuando se popularizó el velcro y en toda escuela de arte se dio el mismo perfomance: el artista en traje de velcro pegados en una pared cubierta de velcro. Esa relación tan directa con las nuevas tecnologías, por lo general, deja resultados aunque novedosos muy pobres. A m í m e interesa la era pre-digital, la relación entre hi tech y low tech. El intersitio que acontece entre la nueva tecnología y la vieja. Allí donde las interfaces no son compatibles. Como en cualquier barrio de Caracas donde cientos de cables se reencadenan a un poste de luz y tienes banda ancha y TV HD1080p.  Como meter un aire acondicionado de casa en un carro”.

 

‘In God We Trust’ es considerada una obra de gran importancia para la escena artística nacional por su actualidad y contexto social. ¿Crees que el tema que aborda esa pieza sigue vigente, sobre todo, en Venezuela?

 

“En esa época los iluminatis, templarios, el nuevo orden mundial , el imperio y todas sus conspiraciones contra nuestra patria no eran tan noticia. Venezuela nunca ha tenido una amenaza latente sobre sus espaldas como los japoneses con los tsunamis y los terremotos. Como los Estados Unidos con el terrorismo islámico. Pero, este gobierno creó la sensación de que podíamos ser invadidos en cualquier momento. Destruidos por el imperio o cualquier agente externo. Así que esa parte de urgencia que tiene esa obra está más vigente que nunca”.

 

Tus obras han sido catalogadas de vanguardia por la prensa venezolana, desde los años noventa (incluso a finales de los ochenta). ¿Te consideras un artista de vanguardia?

 

“No me considero un artista de vanguardia. Eso ya no existe. En los 80 era novedad hacer video, aunque ya tenía 30 años de historia en el arte, y eso después de la post guerra es mucho tiempo”.

 

Formas parte de una generación de artistas venezolanos (Meyer Vaisman, Javier Téllez, Arturo Herrera), que tienen una intensa actividad artística fuera del país ¿Cómo interpretas que los artistas nacionales más destacados se encuentren viviendo fuera de Venezuela?

 

“Creo que Vaisman, Téllez, Apóstol y yo mismo, hemos realizado nuestras mejores obras en Venezuela. Meyer, su rancho; Téllez, el León de Caracas; Apóstol, todo su contenido visual lo hace en Venezuela; y en mi caso, lo mismo. Arturo formó su carrera afuera. Hoy día nos podemos comparar con generaciones pasadas. Por ejemplo, las razones que tuvieron los cinéticos en los 60 para salir del país. La primera fue encontrar en ese entonces la tecnología necesaria para realizar sus trabajos, (artes gráficas, perfiles de aluminio , acrílicos y de más no se encontraban en el país). La segunda razón, claro está, es la exposición internacional. A finales de los 80 los comisarios comenzaron a viajar directo al terruño del artista. Los desplazamientos son más constantes, la residencia deja de ser tan específica, ligada a un sólo lugar. L a gran mayoría de los artistas que conozco, que viven fuera de sus países se consideran artistas no emigrantes”.

 

Recientemente estuviste en Caracas, ¿cómo ves actualmente la capital y la que dejaste hace algunos años en cuanto a su actividad cultural? “Nunca he dejado Caracas. He dejado, eso sí de tener relación con el entramado cultural del país. Y, ¿quién puede en un país por cuyo museo principal han desfilado 15 directores en 14 años? ¿puede alguien trabajar así?

 

En parte los artistas se van por eso. Es muy difícil trabajar de esa manera. Los espacios pasaron de manos de gerentes y comisarios competentes a las de empleados sin egos, inconsistentes, endebles con fecha de caducidad más baja que los productos lácteos probióticos. Por otro lado tenemos una generación de gente muy joven con espacios autosugestionados que han tomado el relevo. Jóvenes valientes, y eso se ve en todo el país”.

 

Has trabajado en instalaciones, la fotografía y el video arte. En más de 20 años de trayectoria, ¿dónde te sientes más cómodo?

 

“No tengo una relación, digamos vital o física a la hora de trabajar. Creo que por eso no he desarrollado más afecto por un soporte que otro más aún cuando lo que he buscado casi siempre es un acabado de cadena de montaje fabricado por terceros -sin pátina de artista. Pero me gusta que me vean como escultor. Mis fotografías de zapatos son esculturas que lucen más en fotografía. Por eso las represento de esa manera. Hoy día hay obras que son mas fotogénicas verlas en papel que en directo. Yo me curtí viendo muchas instalaciones en revistas de arte: arte efímero, obras que se montan una vez y desaparecen, de las que sólo queda el registro como la espiral jeti o las casas de Gordon Matta Clark. Es muy difícil ver trabajo a escala natural hoy día. Vemos exposiciones enteras en álbumes que montan nuestros amigos, y quién nos dice que no tenemos la percepción real”.

 

Abordas las contradicciones y las realidades que vive América Latina con un lenguaje señalado de ser internacional y lúdico. ¿Cómo haces para identificar el tema que te interesa y cómo lo abordas para que sea comprendido por públicos de otras latitudes?

 

“Contrastando siempre. Enfrentando ideas que, la verdad, no se llevan del todo bien la una con la otra. Tratar de lograr un pequeño espacio donde las fi suras de una den con las protuberancias de la otra. Como dice una amiga mía, ser caribeño peninsular es muy complicado. Todas esas contradicciones son la fuente. Tener 18 años escuchar música industrial y vivir en una ciudad con montaña que te separa de un mar que nunca ves es un buen ejemplo”.

 

Tienes varios años residenciado en España. ¿Afecta tu obra, de alguna manera, la crisis que vive ese país? ¿Cómo un artista extranjero sobrevive en la España de hoy?

 

“Las cosas se hacen más lentas , yo no dependo del dinero público. Pero, sí, la gran mayoría de los artistas españoles dependen de becas y subsidios y eso se ve en los recortes. Por otro lado los museos reducen

personal y programación. ¿La verdad? no es el mejor momento. ¿cómo me afecta? En este momento estamos trabajando en una muestra en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, una suerte de antología y se ha hecho difícil conseguir los fondos. Pero no soy un artista extranjero, deja esas categorías.

Nadie lo es hoy día. Yo vivo en Barcelona, soy u n artista de Barcelona como lo soy de Caracas y lo mismo pasa con Javier Téllez que lo es de Nueva York, Alex Apóstol de Madrid”.

 

¿Tienes planeado volver hacer una individual en el país?

“Cuando las cosas cambien y los museos tengan un equipo sólido con una programación seria”.

 

Share Button