Ilana Beker: funcionalidad al servicio del hombre

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Con una sensibilidad aprendida y el típico andar ligero de las personas soñadoras y optimistas, Ilana Beker nos abre sus puertas y permite que conozcamos su forma de pensar. Apuesta por la arquitectura sustentable y por el trabajo en equipo

Por: Arlette Quintero/ Fotos Julio Osorio

 


Con especial entusiasmo y disposición nos recibió en sus oficinas la arquitecto Ilana Becker, una premiada y polifacética profesional que, con su ejemplo motivador, contagia a todos a su alrededor. Directora de Arquiproyecta y Gerente de Proyectos de la Constructora Sambil, es también Directora y Curadora del Espacio Anna Frank.

De padres profesionales, profesores universitarios; la excelencia y la sensibilidad humana fueron siempre una referencia acertada. Viéndolos trabajar por innumerables causas sociales, forjó un carácter responsable, humilde y esperanzador.

Adora la docencia, le gusta mucho, nos dice, fue profesora de “Historia de la Arquitectura Moderna” en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, y de “Historia de la Arquitectura Contemporánea” en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Santa María. Actualmente es sólo colaboradora de estas cátedras. Como recibe a sus alumnos, con los brazos abiertos para ayudarlos en lo que pueda, así nos recibió.


Desarrollo profesional

Siendo aún estudiante colaboraba con el honorable arquitecto Pablo Lasala, quien para ese momento era Decano de la Facultad de Arquitectura. “Más que inculcarme el oficio de la arquitectura, aprendí lo que es ser una persona cabal”, explicó.

Una vez graduada trabajó con la arquitecto Celina Bentata (Constructora Sambil) con quien aprendió el significado del trabajo en obra, el lenguaje y los términos que los Maestros emplean; y así desarrolló la rapidez necesaria para tomar decisiones ante las eventualidades que pueden presentarse, ya que las obras no se podían detener. “Hoy día es diferente porque las obras se paran por la escasez de materiales: cabillas, cemento, porque faltan los recursos, pero antes no sucedía”, aclaró.

“Desarrollarse como profesional es mucho más difícil hoy en día”, continúa. “No sólo los arquitectos, cuando se graduaba cualquier profesional aseguraba su sustento, hoy día un título no le asegura nada. Es algo tan lamentable y tan duro para la autoestima de un muchacho que se esfuerza, se trasnocha, y no logra comer con eso. Es un problema internacional, donde los profesionales somos los esclavos del siglo XXI, se está trabajando por casa y comida, no se pueden dar el lujo de nada, es duro, muchos hacen postgrado pensando en solucionarlo… pero ni siquiera con el postgrado consigues trabajo, porque entonces estás  sobre calificado. Es un problema que no sé cómo se soluciona, pero el dinamismo económico debe volver a buscar su equilibrio”.

Continúa entonces su exposición con su personal percepción del significado global de la arquitectura actual:

 

Arquitectura, todo un arte

Desde el punto de vista artístico podría decirse que la Arquitectura es la madre de todas las artes plásticas, porque incluye y supone todas las búsquedas y logros, tanto del espacio, como de la proporción, la forma, los materiales, la luz y la sombra.

Desde el punto de vista de la aplicación, podría decirse que lo extraordinario de la arquitectura está en fusionar esa intención artística con una función de servicio al hombre. Su objetivo es satisfacer una necesidad básica humana, que es la de tener un ambiente que permita la prosperidad y coexistencia mutua, con otros seres humanos, que le proporcione elementos en los que su vida pueda desenvolverse más plácida y cómodamente.

Además la arquitectura se debe al hombre contemporáneo, porque expresa la concepción del mundo y de la vida de cada generación. Más aún, ella no sólo refleja lo que el hombre es, como producto de los factores socioeconómicos que los afectan, sino lo que el hombre aspira a ser, en sus sueños y en sus ideales.

 

 El proceso 

Para ello la primera tarea que tiene el arquitecto es la investigación de la realidad y esto se logra con la humilde actitud de preguntarle a las personas que viven en el lugar.

*Un edificio no es un ornamento, es algo que dialoga con su contexto, por eso hay que prestar mucha atención a ese entorno, pues al intervenirlo debes hacerlo con la honesta intención de mejorar la realidad.

Aunque sabemos que mejorar la realidad es, en algunos casos, una idea absurda, el sueño es lo que estimula al arquitecto a crear, pero con los pies en la tierra. Estudiamos la luz, el viento, la geología y la tecnología. Es un trabajo divertido que nos hace testigos activos del mundo.

Son muchos los años que dura el proceso, desde el diseño hasta completar la construcción de una edificación. Por eso, el tiempo que te pasas en ese lugar te vincula, te identificas y acabas considerándote un habitante que se reúne con los que sus usuarios, con los que se encargaron de la obra y con tus colegas. Todos estos son estímulos que, junto a la parte técnica, conversan, fluyen y reposan. Conmigo trabaja gente desde hace 30 años, así como también jóvenes que están de paso, todos entusiastas que contribuyen mucho al desarrollo de un proyecto, nuestro trabajo es un proceso colectivo.

*Muchas veces se piensa que sería maravilloso diseñar en la más completa libertad, pero para no crear sólo objetos bonitos, necesitas pautas, algo a lo que aferrarte, la fantasía es fantástica, es una utopía.


El galardonado Sambil paraguaná

El proyecto Ciudad Turística Sambil Paraguaná, liderizado conjuntamente por los arquitectos Ilana Becker, Angy Avendaño y Rafael Pernía, ganador del premio Oro a la Excelencia en el Desarrollo Innovador otorgado por el Internacional Council of Shopping Centers (ICSC), es el mejor ejemplo de esta interacción que nos explica, entre el equipo y los miembros de la comunidad a intervenir.

Desde el momento en que Corpoturismo invitó a la Constructora Sambil a participar en el desarrollo de la histórica Península de Paraguaná, se evidenció un deseo de modernización de la localidad que luego fue confirmado por sus habitantes. Deseaban progreso, nos cuenta Ilana.

Su arquitectura sustentable y ecológicamente responsable, representada por la escultura en forma de espiral metal, sus corredores en forma de hélice y su techo central de cristal, se inspiró en las playas cristalinas y las tolvaneras de vientos cálidos características del estado Falcón.


¿Qué le aportó el Sambil Paraguaná a Ilana una vez que culminó el proyecto?

“Para mí, fue un renacer en todo sentido porque fue un proyecto de unas dimensiones a las que yo jamás había aspirado, obviamente me sentí insegura, pero gracias al equipo del Sambil me sentí apoyada, porque conseguí toda la ayuda necesaria allí. Fue aprender a trabajar en un equipo inmenso y tener que confiar los unos en los otros para que el proyecto tuviese un feliz término. Sentí que no era la única, todo lo contrario, fue un proceso colectivo”.


¿Artistas nacionales que admire?

“Me confieso admiradora de los arquitectos venezolanos modernos, especialmente a los que ha conocido (hace un esfuerzo por mencionarlos a todos), Tomás Sanabria, Francisco Pimentel, Dirk Bornhorst, Jimmy Alcock, Guido Watson, Gustavo Legórburu, Gustavo Wallis… No quisiera olvidar a ninguno, ¡es que son tantos! (se sonroja). Unos porque fueron mis profesores, otros porque los conocí en el medio, son una belleza de personas, no sólo por sus obras, sino como seres humanos “.


¿Obras internacionales que le impresionan?

“ Puedo enumerarte obras que me impresionan bárbaramente, pero me gustaría que alguien me impresionara con una solución habitacional que ayudara a una gran cantidad de gente, porque los museos son maravillosos, los centros comerciales espectaculares, pero ¿por qué estas mismas mentes que diseñan estas obras tan bellas, no aportan un legado a la parte social? Hablo de buscar soluciones funcionales que se apliquen a todo, como si fuera una ecuación que se pudiera aplicar”.


¿Qué tipo de arquitectura prefiere?

“La que llegue, me gusta la arquitectura en todos los sentidos, me gusta diseñar. Te puedo decir, que una de las cosas que aún no he diseñado es arquitectura para clase baja, vivienda rápida económica, a pesar de haber participado en concursos. En uno me gané un tercer premio, por el Desarrollo Urbanístico y Arquitectónico de la Hacienda Casarapa (INAVI 1989), pero hay muchos concursos que no se ganan, pero se gana el disfrute y la experiencia de haberlo hecho”.


¿Cómo describe Ilana su “Refugio”?

“En mi casa, en la madrugada, cuando todo el espacio es mío, cuando no existe más nadie… estoy en mi refugio, el espacio sideral es mío y es así, sin límites, rodeada de la naturaleza que me brinda mi hogar… no necesito un espacio físico. Es el espacio en el que medito, mi mente viaja hasta los confines de cualquier cosa, puedo resolver cualquier problema en ese momento y me encanta”.


¿Un proyecto personal?

“Una Venezuela unida, ver a los jóvenes regresar, donde todos tengan optimismo en el futuro, y donde todo comience a caminar sin trabas, no importa lo que tarde, pero que cuando comience no se detenga”.


El espacio Anna Frank

El Espacio Anna Frank es una asociación que tiene por objeto la promoción de la coexistencia, el respeto al diferente y la valentía moral. “Para que eso suceda no es suficiente saber lo que está bien y lo que está mal, se debe actuar cuando te des cuenta de que algo está fallando, desde la más pequeña infancia” comenta.

Apoyada en la experiencia de su madre, quien motoriza el desarrollo de la organización, emplea actividades educativas, académicas y culturales, como exposiciones itinerantes y concursos, para conseguir

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