El Museo Nacional de Arquitectura: Un espacio que navega entre el debate y la polémica

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El Museo Nacional de Arquitectura (Musarq), abre sus puertas en medio de la polémica. Mientras su director garantiza que la institución es un centro para debatir aspectos relacionados al país, el gremio de arquitectos cuestiona su función y la ubicación de su sede      

 

Por Johann Starchevich / Fotos Julio Osorio

 

Un museo que navega por las aguas que agitan a Venezuela. Así se podría resumir el contexto en el que nace el Museo Nacional de Arquitectura (Musarq) de Caracas, llamado a ser el más grande de América Latina y cuestionado desde antes de abrir sus puertas en este mes de octubre.

 

Bajo la dirección del profesor Juan Pedro Posani, la institución no escapa a la polarización que vive el país. Nació en 2006 por una propuesta del entonces ministro de Cultura, Francisco Sesto y se asentó en los alrededores del Nuevo Circo de Caracas con un edificio proyectado por el propio Posani, donde inicialmente iba a constituirse una Tienda de Arte.

Luego de superar retrasos por culpa del incumplimiento de pagos por parte de organismos gubernamentales, la nueva institución abre con una exposición que genera opiniones encontradas entre los arquitectos, por sus características y su tinte político: “Vivienda: hoy y mañana”, una muestra que desnuda, todo lo que contempla a la Gran Misión Vivienda Venezuela.

 

La exposición reunirá, hasta abril de 2013,  fotografías de los principales proyectos que impulsa el plan social bandera del gobierno. “Abrimos la exposición para que la gente se informe. Tendremos foros con expertos y encuentros con los ciudadanos, en el que hablarán sobre los materiales de construcción y los lugares donde se levantaron los proyectos”, explicó a Hábitat Plus, el Director del Museo.

 

En medio del apuro que significa culminar a tiempo la obra, Posani explica las características de la nueva institución. El Musarq está asentado en un edificio de 1.500 metros cuadrados de cinco pisos: tres para albergar las exposiciones, una sala de usos múltiples y un centro de información y los otros dos niveles destinados para oficinas, depósitos de obras  y un estacionamiento.

 

En sus salas, la institución explicará la importancia de varias de las etapas de la historia de la arquitectura en Venezuela: precolombina, colonial, republicana y moderna. También contará con espacios para la fotografía y el diseño industrial.

Con una nómina de 40 empleados, el Musarq se proyecta como el más grande su tipo en América Latina. Posani comenta que la institución establecerá convenios con museos similares en Quito y Bogotá.

 

“Queremos que el museo se convierta en centro de pensamientos, de proposiciones, de ideas hechas por el hombre. Queremos ser un centro de información y de debates no solamente al país sino al continente”, añade el director.

 

En cuanto a las actividades futuras del Musarq para 2013, Posani menciona la apertura de una exposición sobre arquitectura indígena y encuentro de directores de museos de arquitectura de la región.

 

SOBRE TERRENO ESPINOSO

 

El levantamiento del edificio sede, en espacios cercanos al Nuevo Circo, generó el rechazo de arquitectos como Federico Vegas y del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV). Vegas aseguró que la nueva institución destruyó una plaza y se hizo “a espaldas de la sociedad de arquitectos”, mientras el gremio acusó  directamente a Posani de violar la riqueza patrimonial del viejo centro taurino (hoy centro de formación del circo). En un comunicado, el CAV criticó la sede y el fin de la nueva institución:

 

“La espantosa contradicción que representa esta nueva edificación, al aspirar albergar el Museo Nacional de Arquitectura, es en sí una descarada violación a la ley que protege el patrimonio arquitectónico, evidenciando también una clara burla a la ética profesional”, afirma.

Posani se defiende de las acusaciones y sostiene que la estructura prefabricada que alberga al nuevo museo de Caracas, tiene una intención. “Esto no tiene que ser un panteón extraordinario. Es un galpón industrial que se concentra en exponer lo que tiene adentro”, apunta.

 

La estructura del edificio es básicamente de aluminio y tardó tres meses para su instalación. Su cubierta externa está formada por un sistema de láminas curvas, de un milímetro de espesor, sobre estructuras metálicas que permiten reducir el calor y el uso de aire acondicionado.

 

El museo estará unido a su vecino, el de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez, con un cafetín y recibirá al público con una escultura de Alejandro Otero, que será próximamente levantada en su entrada principal.

 

Más allá de las críticas y las posiciones fijadas por diversos sectores en torno a este nuevo centro cultural,  los arquitectos tienen un nuevo espacio. Posani garantiza que la institución evitará “la politización” de sus actividades y aspiraciones. “Evitaremos la politización, pero no a la gran política. Si nos ponemos los lentes partidistas, no vamos a entender lo que realmente pasa en el país y ni a sus ciudadanos, que son los que realmente nos interesan”, agrega.

 

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